Sueño Polifásico, cómo dormir sólo dos horas al día

Extraido de eldesarrollopersonal.com



Como mencioné hace unas semanas en mi artículo sobre cómo sacar tiempo de dónde no lo hay, una de las formas de conseguir más tiempo para hacer lo que nos interesa es con el sueño polifásico. Básicamente, el sueño polifásico consiste en dormir en pequeñas ráfagas o siestas de menos de una hora espaciadas durante el día en vez de hacerlo de una sóla vez, durante varias horas. Habitualmente, estas siestas son de entre 20 y 30 minutos y con unas cuatro horas entre cada una. Esto quiere decir que al final acabas durmiendo entre 2 y 3 horas al día.

Cómo y porqué funciona

Seguro que te estás preguntando si realmente es posible mantenerse perfectamente despierto y alerta durmiendo sólo 2 o 3 horas al día todos los días, o si es sano hacerlo. La explicación científica de este fenómeno es la siguiente. El sueño es cíclico. Cuando dormimos, pasamos por diversas fases y al final, comenzamos un nuevo ciclo y volvemos a pasar por esas mismas fases, repitiendo este proceso hasta que nos despertamos. Cada uno de estos ciclos dura unos 90 minutos, y tirando hacia el final es cuando experimentamos la fase REM del sueño. La fase REM es la más importante, es aquella durante la cual soñamos, y una persona privada de esta fase del sueño durante el suficiente tiempo puede sufrir consecuencias muy serias de salud. La clave del sueño polifásico es adaptar tu cuerpo para que entre en la fase REM tan pronto como caigas dormido. Por lo tanto, durante los primeros siete o diez días, durante la fase de adaptación, tu cuerpo sufre de falta de sueño REM, y realmente se nota, os lo aseguro, pero una vez tu cuerpo se adapta, te sientes perfectamente siguiendo este patrón de sueño.

El principal problema que tiene dormir de esta forma es que es poco flexible. Puedes retrasar una siesta una o dos horas si ya estás bien adaptado al sueño polifásico, pero si te saltas una puede la siguiente vez que caigas dormido te pases de rato durmiendo -por muchas alarmas que te pongas para despertarte- y digamos que echarías al traste el sistema, tendrías que volver a un breve periodo de adaptación. Por eso mismo debes valorar si te sale a cuenta tener esas horas extra al día a cambio de tener esta restricción en tu vida. Por supuesto esto es ya un impedimento para todos aquellos que por su horario habitual de trabajo no podrían permitirse estas siestas, pero creo que en muchos casos uno puede adaptar su rutina para integrar el sueño polifásico en su vida. Otro gran problema es que sigues una rutina totalmente distinta a la del resto del mundo. Es la razón por la que Steve Pavlina, la persona a través de la cual conocí este método, volvió al sueño monofásico después de casi 6 meses de prueba.

Mi experiencia

Hace un par de años, coincidiendo con mi descubrimiento del sueño polifásico, tuve unos 10 días de vacaciones y decidí probar a adaptarme a esta forma de dormir. Recuerdo que los dos primeros días fueron bastante normales, un poco cansados al final, pero a partir del tercero, la cosa se agravó bastante. No conseguí adaptarme porque cada aproximadamente cada 3 días acababa durmiendo de más en alta siesta -unas cuantas horas- y tiraba por los suelos el progreso acumulado hasta ese momento. Sin embargo, llegué a experimentar varias siestas de 20 minutos seguidas en las que soñaba, con lo que estoy seguro de que mi cuerpo empezó a entrar en fase REM en cuanto caía dormido. Podéis leer un diario de abordo y la rutina que había planeado durante aquella experiencia en mi antiguo blog.

La verdad es que me encantaría volver a intentarlo, es algo que siempre me ha fascinado, la posibilidad de tener unas cuantas horas extra al día para hacer todo lo que quiero y no puedo por falta de tiempo. Creo que las claves para superar la fase de adaptación son tener la suficiente disciplina para levantarte en cuanto suene la alarma -si cierras los ojos un minuto estás perdido- y tener algo que te distraiga durante las horas de noche, las más duras. Porque son las que tu cuerpo está acostumbrado a dormir, y porque no hay nadie con el que puedas hacer cosas para distraerte. Además, durante esta primera semana estás realmente zombie, con lo que tienes que limitarte a cosas poco productivas. Pero claro, os aseguro que intentar leer un libro o ver una película con esa privación de sueño encima es todo una proeza.

Espero poder volver a intentar este experimento pronto. Si lo hago, prometo ir informando sobre mi progreso. Estoy pensando que sería buena idea utilizar Twitter como forma de informar de cómo me siento en todo momento así como para distraerme. Por si acaso empiezo este experimento y no te enteras a tiempo, sígueme en Twitter.